Del campo a la mesa.
- Mariana Ríos
- 14 nov 2025
- 2 Min. de lectura
A veces, cuando escuchamos “comer natural”, pensamos automáticamente en dejar de comer muchas cosas: el pan, las galletas, los empaques, los sabores “de antes”. Pero comer natural no debería ser sinónimo de restricción, sino de reconexión. Volver a lo natural es volver a lo simple: a reconocer los alimentos por lo que son, por cómo nos hacen sentir y por lo que nos aportan. No se trata de comer perfecto, sino de comer con conciencia y equilibrio, entendiendo que tanto una fruta recién cortada como un pan hecho en casa pueden formar parte de una alimentación nutritiva y amable.
🌱 1. ¿Qué significa realmente “comer natural”?
No se trata de eliminar todo lo procesado, sino de buscar un balance. Los alimentos naturales —frutas, verduras, granos, legumbres, semillas— son la base que nutre y da energía al cuerpo. Pero también vivimos en un mundo donde la practicidad importa, y hay productos procesados que pueden ser útiles y nutritivos si sabemos elegirlos.
“Natural” no es sinónimo de “caro”, “aburrido” o “difícil de preparar”. Es aprender a volver a lo básico: cocinar más, leer etiquetas, probar recetas sencillas y reconectar con los sabores auténticos de los alimentos.
🥖 2. La educación alimentaria es más poderosa que la prohibición.
Cuando creemos que comer bien es dejar de comer ciertas cosas, lo que aparece es la culpa. Y la culpa nos desconecta del cuerpo. La educación alimentaria, en cambio, nos da libertad: aprendemos a reconocer por qué un alimento nos hace sentir bien o por qué lo elegimos en ciertos momentos. Entendemos que un paquete no arruina nuestra salud, así como una ensalada no la garantiza. Educar es aprender a observar, no a juzgar.
🥕 3. Tradición, practicidad y nutrición pueden convivir.
Muchos platillos tradicionales mexicanos son el mejor ejemplo de equilibrio: maíz, frijoles, calabaza, chile, hierbas… alimentos que vienen del campo y forman parte de nuestra identidad. Volver a lo natural también es recuperar esas raíces, adaptar lo que tenemos y darle nuestro toque.
Y en la vida diaria, la practicidad también cuenta: no se trata de pasar horas cocinando, sino de elegir con conciencia. Un licuado con fruta y avena, un guisado con verduras o un snack casero pueden ser pequeñas formas de reconectar con una alimentación más natural y real.
Volver a lo natural no es una moda, es un recordatorio: la comida más sencilla muchas veces es la que más nos nutre, no solo al cuerpo, sino también al alma. 🌾Comer natural sin miedo es aceptar que hay espacio para todo —lo del campo, lo del mercado y lo del súper— si lo elegimos con consciencia y cariño. Porque comer bien no se trata de perfección, sino de equilibrio, disfrute y conexión.






Comentarios